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Dios es el centro de la evangelización

El Papa Francisco nos recuerda que en el inicio y en el final de la evangelización siempre está el amor misericordioso de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.


«Cada hombre y cada pueblo tienen derecho a recibir el evangelio de la verdad. En esta perspectiva asume un particular significado su empeño para celebrar el Año de la Fe; para reforzar el empeño de difusión del reino de Dios y del conocimiento de la fe cristiana. Esto exige de parte de quienes ya encontraron a Jesucristo “una auténtica y renovada conversión al Señor, el único salvador del mundo”. Las comunidades cristianas “de hecho tienen necesidad de volver a escuchar la voz del Esposo, que invita a la conversión, que los incita al ardor de cosas nuevas y los llama a empeñarse en la gran obra de la nueva evangelización”. Jesús, el Verbo encarnado es siempre el centro del anuncio, el punto de referencia para la consecución y para la misma metodología de la misión evangelizadora, porque Él es el rostro humano que Dios quiere encontrar en cada hombre y en cada mujer para hacerlos entrar en comunión con Él, en su amor. Recorrer las calles del mundo para proclamar el evangelio a todos los pueblos de la tierra y guiarlos al encuentro con el Señor, exige entonces que el anunciador tenga una relación personal y cotidiana con Cristo, lo conozca y lo ame profundamente» (Benedicto XVI, 11 de mayo de 2012).

ORACIÓN

Señor Jesús, quiero tener esa disponibilidad que tuviste siempre para con los demás. Abre mis ojos y mi corazón a las necesidades de quienes están más cerca. Quiero saber salir de mí mismo, de mi comodidad, para ser un auténtico misionero de tu amor en tu Iglesia. Que mi única ilusión sea la de poder gastar, minuto a minuto, la vida que me has ha dado, siguiendo fielmente las indicaciones de tus Pastores, guiados por la fuerza del Espíritu.